Historias
A continuación te presentamos algunas historias de algunos de nuestros asociados de ACI México. Las historias son verídicas aunque algunos datos han sido modificados para salvoguardar la intimidad las personas en cuestión. Si deseas compartir tu propia historia ponte en contacto con nosotros, sólo haz clic


Testimonio

En el año 2001 noté que al estornudar o toser fuerte, tenía escapes de orina, sin embargo nunca lo comenté con alguien. Creí que era una situación Normal.

 

Pasaron dos años hasta que platicando con mi hija, me dijo que eso no era normal y que era Incontinencia Urinaria. Pocos días después de esa charla, vi un programa de televisión en el canal 11 de la Incontinencia Urinaria de Esfuerzo, así que por ese comentario de mi hija decidí verlo y ahí comentaron que efectivamente no era normal y que era una enfermedad que podía tratarse y hasta curarse en algunos casos.

 

Fui a mi cita regular en el Servicio médico y mi doctor no le dio importancia al comentario, solo me dieron unas pastillas sin explicarme para que o con qué razón, no sentí ningún cambio y por la poca importancia que demostró el médico, suspendí el tratamiento.

 

Poco tiempo después conocí a un médico a través de mi hija y me invitaron a participar a un grupo de prueba que estaba realizando un laboratorio para un medicamento que saldrá a la venta en México, me comentaron que aquí está en fase de estudio pero que en Estados Unidos ya estaba probado. Lo primero que hice hincapié fue en que no quería estar siendo revisada y tocada por todos y aclararon que eso no pasaría por lo que acepté.

 

El grupo de estudio lo comencé en enero del 2004 y he notado una mejoría ya que he tenido gripes fuertes con tos y ya no tengo escapes abundantes. No he mejorado del todo, pero tengo fe en que con el tratamiento, lo supere del todo.

 

 

En una ocasión, tuve que salir en forma Urgente, estaba sola con mi nieta (en ese entonces de un año), la tensión nerviosa de salir rápido, corriendo y tener que cargar a la bebé, casi a una cuadra de casa, me provocó un escapé muy fuerte al grado de empapar la ropa que llevaba. Regresé inmediatamente a casa muy avergonzada y físicamente desmoronada. Fue en ese momento que decidí que no podía permitir que este padecimiento cambiara mi vida, tardé dos años en darme cuenta y aceptar de que esto no es normal y que es una enfermedad, por eso busqué opciones como los pañales para adulto, los cuales no se notan y me permiten hacer mi vida normal y sin tener que preocuparme. Ahora lo único que espero es que a través de el medicamento, pueda recuperarme y dejar esta enfermedad en solo un recuerdo.

Lupita

55 años.